Por qué castigamos como lo hacemos: la lógica detrás del veredicto.

Sala del tribunal con libros de derecho penal

Cuando un juez impone una sentencia, no se trata de una decisión arbitraria. Detrás de cada veredicto se encuentra una compleja consideración de principios jurídicos, intereses sociales y circunstancias individuales. Pero ¿cuál es exactamente la lógica detrás de la forma en que castigamos en los Países Bajos? ¿Y cómo se justifica esta decisión en el veredicto?

En este blog profundizamos en los fundamentos del sistema penal holandés. leyLos objetivos que perseguimos con el castigo y la forma en que los jueces justifican sus decisiones. Examinamos los marcos legales, el papel de la discreción judicial y las tensiones que pueden surgir entre los diferentes objetivos de la sentencia.

1. Los fundamentos del derecho penal neerlandés

El sistema de justicia penal neerlandés se basa en varios principios inquebrantables que salvaguardan el estado de derecho y previenen la arbitrariedad. Estos principios constituyen la base sobre la que se construye todo el sistema de sentencias.

1.1 El principio de legalidad: no hay castigo sin ley

El artículo 1 del Código Penal holandés establece un principio fundamental: nullum crimen, nulla poena sine praevia lege poenali Ningún acto es punible a menos que la ley lo haya determinado previamente. Este principio de legalidad protege a los ciudadanos contra la arbitrariedad y garantiza que todos sepan de antemano qué conducta es punible.

Concretamente, esto significa que:

  • La tipificación penal debe estar establecida previamente en la ley.
  • La ley debe definir claramente qué conducta es punible
  • El efecto retroactivo de las leyes penales está, en principio, prohibido.

1.2 Tipos de castigos: el conjunto de herramientas legales

El juez penal holandés tiene acceso a diferentes penas, divididas en penas principales y penas accesorias (artículo 9 del Código Penal holandés).

Castigos principales:

  • Prisión: privación de libertad por tiempo determinado o indeterminado
  • Detención: una forma más leve de pena privativa de libertad (ahora prácticamente obsoleta)
  • Orden de servicio comunitario: trabajo no remunerado en beneficio público o una orden de formación
  • Multa: pago de una suma de dinero al Estado

Los castigos auxiliares pueden incluir:

  • Inhabilitación para ciertos derechos (como el derecho a votar o el derecho a ejercer ciertas profesiones)
  • Decomiso de objetos
  • Confiscación de productos obtenidos ilegalmente

2. Los objetivos del castigo: ¿Por qué castigamos?

Imponer una pena no es un fin en sí mismo. La legislación y la jurisprudencia reconocen diversos objetivos que pueden perseguirse mediante la pena. Estos objetivos —a veces en conjunción, a veces en conflicto— constituyen el núcleo de las consideraciones sobre la imposición de penas.

2.1 Retribución: Restablecer el orden jurídico

La retribución (también llamada justicia retributiva) se basa en el principio de que quienes cometen un mal deben pagar por ello. Al imponer un castigo, se restaura simbólicamente el orden jurídico violado. El castigo debe ser razonablemente proporcional a la gravedad de la infracción: cuanto más grave sea el delito, más severo será el castigo.

Este elemento retributivo desempeña un papel especialmente importante en delitos graves que generan gran indignación pública. Además, responde al sentido de justicia de las víctimas y de la sociedad: se reconoce la injusticia y se le atribuyen consecuencias.

2.2 Disuasión general: disuasión de la sociedad

La disuasión general se centra en el efecto disuasorio del castigo. Al imponer y ejecutar castigos, se demuestra a los posibles infractores que la conducta delictiva no compensa. El objetivo es disuadir a otros de cometer delitos similares mediante la amenaza del castigo.

Este elemento cobra especial relevancia en delitos frecuentes o de gran impacto social, como robos, delitos violentos en zonas de ocio nocturno o conducción en estado de ebriedad. El juez puede referirse explícitamente a la necesidad de una "señal" para la sociedad.

2.3 Disuasión específica: prevención de la reincidencia del infractor

La disuasión específica se centra en el infractor individual y busca evitar que vuelva a cometer delitos (reincidencia). Esto puede lograrse de diversas maneras:

  • Incapacitación: mediante el encarcelamiento, se impide (temporalmente) al infractor cometer nuevos delitos.
  • Disuasión: disuadir personalmente al delincuente de cometer futuros comportamientos delictivos.
  • Modificación de conducta: mediante terapia, tratamiento u orientación.

En el caso de los reincidentes o los que tienen problemas de adicción, este elemento suele ser importante. Por ejemplo, el juez puede imponer una pena de prisión parcialmente suspendida con tratamiento como condición especial.

2.4 Rehabilitación: Reintegración a la sociedad

La rehabilitación va más allá de la simple prevención de la reincidencia. El objetivo es permitir que la persona condenada se reintegre plenamente a la sociedad. Esto puede significar:

  • Asistir a educación o capacitación durante la detención
  • Ayuda con problemas de deuda o adicción
  • Fortalecimiento de las habilidades sociales
  • Cuidados posteriores a la detención para prevenir recaídas

La rehabilitación es especialmente relevante para los delincuentes jóvenes y aquellos para quienes el tratamiento parece prometedor. Se reconoce que el encarcelamiento (de larga duración) puede, de hecho, reducir las posibilidades de rehabilitación, lo que puede generar un dilema en la sentencia.

2.5 La tensión entre los objetivos de la sentencia

En la práctica, estos objetivos no siempre son compatibles. Una pena de prisión prolongada puede ser eficaz desde una perspectiva retributiva y disuasoria general, pero perjudicial para la rehabilitación. Una condena de servicio comunitario más breve puede promover la rehabilitación, pero no aborda suficientemente el componente retributivo de un delito grave.

En cada caso concreto, el juez debe sopesar estos objetivos, a veces contradictorios. Para ello, considera la gravedad del delito, la persona del acusado y todas las circunstancias relevantes. Más adelante se analizará cómo se logra este equilibrio.

3. La práctica de la sentencia: discreción judicial y deber de motivación

La legislación neerlandesa otorga al juez una considerable discreción para determinar la pena. Esta "discreción en la imposición de penas" es una decisión deliberada del legislador: cada caso es único y requiere una adaptación. Al mismo tiempo, el juez no debe ejercer esta discreción arbitrariamente, sino justificarla en el veredicto.

3.1 Factores en la sentencia

Para determinar la pena, el juez tiene en cuenta multitud de factores:

Factores objetivos (relacionados con el delito):

  • La gravedad del delito y las consecuencias para la víctima
  • El grado de culpabilidad (intención, negligencia o imprudencia)
  • El papel del acusado (autor, cómplice, instigador)
  • Circunstancias especiales como fuerza mayor, legítima defensa o responsabilidad disminuida

Factores subjetivos (relativos a la persona del acusado):

  • Edad y circunstancias personales
  • Condenas previas (reincidencia) o antecedentes penales limpios
  • Remordimiento y voluntad de enmendarlo
  • Comportamiento durante el proceso (confesión, cooperación con la investigación)
  • Problemas personales (adicciones, trastornos mentales, deudas)

Factores de procedimiento:

  • Violación del requisito de plazo razonable
  • Irregularidades procesales durante la investigación
  • Violación de los derechos de defensa

3.2 El principio de proporcionalidad

Un principio central en la imposición de penas es el principio de proporcionalidad: la pena debe ser razonablemente proporcional a la gravedad del delito y al grado de culpabilidad. Esto significa que una infracción leve no puede ser castigada con una pena severa y, a la inversa, un delito grave no debe ser castigado con una pena leve.

El principio de proporcionalidad también se reconoce en la jurisprudencia. El Tribunal de Apelación de Arnhem-Leeuwarden enfatizó en una sentencia de 2016 que «la pena debe ser razonablemente proporcional a la gravedad del delito y a las circunstancias en que se cometió, así como a la persona del acusado» (ECLI:NL:GHARL:2016:3906).

3.3 Directrices y puntos de referencia

Si bien el juez tiene discreción al dictar sentencia, la jurisprudencia no opera en el vacío. Existen diversos instrumentos rectores:

  • Directrices de sentencia: directrices establecidas por el Ministerio Público sobre las sentencias estándar para ciertos delitos. Estas no son vinculantes para el juez, pero sí orientan.
  • Jurisprudencia: Las sentencias previas de los tribunales, y en especial del Tribunal Supremo, constituyen una guía práctica. Los jueces examinan cómo se han evaluado casos similares.
  • Penas máximas legales: la ley establece límites al castigo máximo que se puede imponer por un delito en particular.

Estos instrumentos garantizan un cierto grado de previsibilidad y consistencia, al tiempo que dejan al juez suficiente margen para la personalización.

3.4 El deber de motivar: transparencia en la toma de decisiones

El artículo 359 del Código de Procedimiento Penal neerlandés exige que el juez motive la pena. Esto significa que el veredicto debe explicar por qué se impuso una pena concreta. La motivación debe dejar claro qué factores ha considerado el juez y cómo estos han conducido a la decisión final.

El Tribunal Supremo ha enfatizado reiteradamente que el juez solo necesita proporcionar una perspectiva "hasta cierto punto" sobre las consideraciones. Esto se debe a que la evaluación suele ser compleja e involucra muchos factores difíciles de mencionar explícitamente. Sin embargo, el razonamiento debe ser comprensible y aceptable (ECLI:NL:HR:2022:975, ECLI:NL:HR:2025:294, ECLI:NL:HR:2024:737).

Se aplica un deber de motivación reforzado cuando el juez se aparta de una postura explícita y razonada de la defensa o del Ministerio Público. Por ejemplo, si el fiscal solicita una pena de dos años de prisión y la defensa solicita una orden de servicio comunitario, y el juez impone una pena de cuatro años de prisión, el juez debe explicar detalladamente por qué esta pena es apropiada y por qué se aparta de ambas posturas.

3.5 Ejemplo de jurisprudencia: un veredicto concreto

Veamos un ejemplo jurisprudencial para ver cómo el juez estructura su razonamiento en la práctica. En una sentencia del Tribunal de Apelación de Arnhem-Leeuwarden (ECLI:NL:GHARL:2016:3906), un acusado fue condenado por un delito violento. En el razonamiento de la sentencia, el tribunal escribió:

Al determinar la pena impuesta, el tribunal ha tenido en cuenta la gravedad del delito, las circunstancias en las que se cometió y la persona del acusado. Para ello, el tribunal ha considerado especialmente los objetivos de la pena: retribución, disuasión general y específica. La pena debe ser razonablemente proporcional a la gravedad del delito.

Este pasaje muestra cómo el tribunal se refiere explícitamente a los objetivos de la pena (retribución, disuasión) y al principio de proporcionalidad. Al mencionar estos elementos, el tribunal aclara la lógica con la que se determinó la pena.

4. Críticas y áreas de tensión

Si bien el sistema de sentencias neerlandés se considera equilibrado según los estándares internacionales, también ha recibido críticas. Estas se centran principalmente en dos aspectos: el razonamiento y la coherencia.

4.1 Razonamiento limitado

Algunos veredictos contienen una justificación relativamente breve de la pena. Para los implicados, especialmente los condenados y las víctimas, puede resultar confuso el motivo exacto de la imposición de esta pena. ¿Por qué tres años de prisión y no dos o cuatro? ¿Por qué no una orden de servicio comunitario?

El Tribunal Supremo se muestra cauteloso a la hora de endurecer la obligación de motivación. Esto se relaciona con el respeto a la discreción del juez de primera instancia: el juez que lleva el caso y escucha al acusado es quien mejor puede realizar la valoración. El Tribunal Supremo solo interviene si el razonamiento es realmente incomprensible o internamente contradictorio.

4.2 Diferencias entre jueces y tribunales

La contrapartida de la discreción judicial es que pueden surgir diferencias entre jueces o tribunales. Un delito comparable puede conllevar una pena más severa en un tribunal que en otro. Esto puede socavar el sentido de justicia: ¿por qué se castiga a un infractor con mayor severidad que a otro, cuando los hechos son comparables?

Estas diferencias son inherentes a un sistema que permite un amplio margen de personalización. Las directrices y la jurisprudencia ayudan a prevenir diferencias excesivas, pero no pueden eliminarlas por completo. La pregunta es si la uniformidad total es siquiera deseable o si cierto grado de variación se ajusta a la diversidad de casos y demandados.

4.3 El papel de la víctima

En las últimas décadas, la posición de la víctima en los procesos penales se ha fortalecido. Las víctimas tienen, entre otros derechos, la palabra (artículo 51e del Código de Procedimiento Penal neerlandés) y pueden ser parte perjudicada para obtener una indemnización. Sin embargo, su influencia en la sentencia sigue siendo limitada.

El derecho a la palabra tiene como objetivo que se escuche la perspectiva de la víctima, no determinar directamente la sentencia. El juez puede considerar los deseos de la víctima, pero no está obligado a hacerlo. Esta tensión —entre el reconocimiento del sufrimiento de la víctima y la independencia de la sentencia por parte del juez— es un tema de debate constante.

La pregunta es cómo podemos hacer justicia a las emociones y necesidades de las víctimas, sin que esto conduzca a castigos desproporcionadamente severos o a una situación en que delitos comparables se castiguen de manera diferente dependiendo del grado en que la víctima denuncia.

5. Equilibrio entre objetivos de sentencias múltiples

En la práctica, los diversos objetivos de la sentencia rara vez se dan de forma aislada. Un juez que impone una pena a menudo debe intentar lograr múltiples objetivos simultáneamente. Esto da lugar a consideraciones complejas.

5.1 Retribución versus rehabilitación

Existe una tensión clásica entre la retribución y la rehabilitación. Desde una perspectiva retributiva, quien comete un delito violento grave debería recibir una pena de prisión larga. Desde una perspectiva rehabilitadora, una pena más corta con supervisión intensiva podría ser, de hecho, más eficaz para prevenir la reincidencia.

El juez debe buscar un equilibrio en este caso. Entre los factores que influyen se incluyen: la edad del acusado (los jóvenes tienen más posibilidades de rehabilitación), la gravedad del delito (en los delitos muy graves, la retribución tiene mayor peso) y la viabilidad de la rehabilitación (¿es el tratamiento posible y prometedor?).

5.2 Disuasión general versus específica

La disuasión general y específica también pueden entrar en conflicto. Para un infractor primerizo que causó un accidente de tráfico bajo la influencia del alcohol, una pena relativamente leve puede ser suficiente desde una perspectiva de disuasión específica (es improbable que esta persona reincida). Sin embargo, desde una perspectiva de disuasión general, una pena más severa puede ser deseable para enviar una señal a los demás.

En tal caso, el juez tendrá que sopesar hasta qué punto la necesidad social de una señal pesa frente a las circunstancias individuales del acusado.

5.3 La evaluación integrada en la práctica

El Tribunal Supremo ha confirmado reiteradamente que, al dictar sentencia, el juez realiza una evaluación integral de los intereses, que incluye todos los objetivos de la sentencia. No es necesario que el juez explique exhaustivamente cómo se ponderó con precisión cada objetivo, siempre que la decisión final sea comprensible (ECLI:NL:HR:2025:294, ECLI:NL:HR:2022:975).

En la práctica, esto significa que el juez indica brevemente en el veredicto qué objetivos de la sentencia se consideraron y luego explica por qué la pena impuesta es apropiada. En caso de discrepancia con la postura de la defensa o del Ministerio Público, el razonamiento debe ser más extenso.

6. Conclusión: Un sistema de equilibrio y personalización

La lógica del sistema penal neerlandés reside en un delicado equilibrio entre los marcos legales, la discreción judicial y el deber de motivación. El juez pondera la gravedad del delito, la persona del acusado y el interés social, con los objetivos de retribución, disuasión y rehabilitación.

El principio de proporcionalidad es fundamental: la pena debe ajustarse al delito y al infractor. Al mismo tiempo, el sistema reconoce que cada caso es único y que es necesaria la personalización. Por lo tanto, el juez goza de considerable discreción, pero debe justificarla con un razonamiento comprensible.

Este sistema no está exento de defectos. Se critica el razonamiento, a veces limitado, y las diferencias entre los jueces. La tensión entre los diferentes objetivos de la sentencia también sigue siendo un desafío. Al mismo tiempo, el sistema ofrece la flexibilidad necesaria para hacer justicia a la diversidad del comportamiento humano y a la variedad de delitos.

En definitiva, el derecho penal neerlandés se basa en la confianza: confianza en que el juez realizará una evaluación minuciosa y confianza en el sistema de pesos y contrapesos mediante la posibilidad de apelación y casación. Es un sistema que no pretende ser perfecto, pero sí busca un castigo justo, humano y proporcionado.

Fuentes clave:

  • Artículos 1 y 9 del Código Penal neerlandés
  • Artículo 359 del Código de Procedimiento Penal de los Países Bajos
  • ECLI:NL:HR:2022:975, ECLI:NL:HR:2025:294, ECLI:NL:HR:2024:737
  • ECLI:NL:GHARL:2016:3906, ECLI:NL:GHARL:2019:1539

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