Criptomonedas y Derecho Penal: Un ámbito jurídico en constante expansión.

Criptomonedas y derecho penal: mazo y ordenador portátil con red blockchain que representa pruebas digitales.
Criptomonedas y Derecho Penal: Un Campo de Juego Legal en Crecimiento 2

La criptomoneda y el derecho penal se entrelazan cada vez más a medida que las criptomonedas han madurado considerablemente en los últimos años. Como resultado, su relevancia en el ámbito penal también ha aumentado. Si bien el bitcoin y otras monedas digitales se asociaban inicialmente principalmente con pagos en la web oscura, ahora desempeñan un papel en una amplia gama de casos penales, incluyendo fraude, engaño, lavado de dinero, incautación y confiscación de ganancias obtenidas ilegalmente.

Para emprendedores, inversores y particulares que trabajan con criptomonedas, es fundamental comprender los riesgos legales que conllevan. La combinación de anonimato relativo, transacciones rápidas y carácter transfronterizo hace que las criptomonedas resulten atractivas para los delincuentes. Al mismo tiempo, la tecnología blockchain y los métodos de investigación digital ofrecen nuevas formas de reconstruir las transacciones. Precisamente esta tensión entre anonimato y trazabilidad es la clave de muchos casos penales relacionados con las criptomonedas.

Lavado de dinero con criptomonedas

El blanqueo de capitales es uno de los ejemplos más claros de la intersección entre las criptomonedas y el derecho penal. La Fiscalía y la policía se centran cada vez más en las criptomonedas como medio para mover u ocultar ganancias ilícitas. Sin embargo, el anonimato de las transacciones con criptomonedas es relativo, ya que las transacciones en una cadena de bloques suelen ser permanentes y públicas. Una vez que se vincula una billetera a una persona, se puede examinar en detalle todo el historial de transacciones.

Quien reciba, intercambie o reenvíe criptomonedas sin poder justificar su origen puede ser acusado de blanqueo de capitales. Incluso cuando la fuente original sea legítima, la falta de un registro adecuado puede generar dudas.

En los casos de blanqueo de capitales, a veces se habla de una inversión de la carga de la prueba, pero esta descripción resulta demasiado absoluta desde el punto de vista legal. El punto de partida sigue siendo que la Fiscalía debe presentar hechos y circunstancias que den lugar a una sospecha razonable de blanqueo de capitales, como por ejemplo, la falta de registros, las transacciones realizadas a través de plataformas no reguladas o el uso de servicios de mezcla y anonimización de transacciones.

Solo cuando existe tal sospecha se puede esperar que un sospechoso proporcione una explicación concreta y razonablemente verificable sobre su origen legítimo. Si dicha explicación es inexistente o insuficientemente fundamentada, esto puede considerarse como un indicio dentro del conjunto de las pruebas, sin que por sí solo subsane la laguna probatoria que la Fiscalía debe subsanar.

Por lo tanto, es recomendable que el sospechoso documente cuidadosamente sus transacciones. Entre los registros importantes se incluyen recibos de compra y venta, extractos bancarios de depósitos y retiros, resúmenes de transacciones de plataformas de intercambio, direcciones de billeteras y hashes de transacciones, información sobre minería, staking u otras fuentes de ingresos, y correspondencia relativa a préstamos, donaciones o transferencias. Un registro completo no solo es relevante para fines fiscales, sino que también puede constituir una parte importante de la defensa penal.

El papel de las plataformas de intercambio de criptomonedas y los proveedores de servicios de pago.

Las plataformas de intercambio de criptomonedas y otros proveedores de servicios de criptomonedas también desempeñan un papel importante. Algunos proveedores de servicios están sujetos a obligaciones en virtud de la legislación contra el blanqueo de capitales, incluida la debida diligencia del cliente y la notificación de transacciones inusuales. Sin embargo, estas obligaciones no son ilimitadas: se aplican a determinadas instituciones y actividades, están sujetas a excepciones y se basan en el riesgo, lo que significa que un proceso simplificado de debida diligencia del cliente puede ser suficiente cuando el riesgo evaluado es bajo. Los registros que esto genera se refieren a los datos de identificación y transacción utilizados, y no constituyen automáticamente una prueba completa del origen económico de cada activo.

Por lo tanto, la actividad realizada a través de una plataforma de intercambio registrada suele estar bien documentada y es relativamente fácil vincularla a una identidad. Esto no significa que todas las transacciones sean sospechosas. Las transacciones realizadas a través de plataformas no reguladas, mezcladores o criptomonedas centradas en la privacidad pueden generar dudas adicionales sobre el origen y el destino, y la normativa europea las considera factores que aumentan el riesgo y requieren una identificación y verificación de origen adicionales. Sin embargo, esto no implica que el mero uso de dicha plataforma o tecnología constituya prueba alguna de conocimiento o intención por parte del usuario. La evaluación legal depende, en última instancia, de la totalidad de las circunstancias.

Fraude y engaño a través de plataformas de criptomonedas

Una proporción significativa de los casos relacionados con criptomonedas implican fraude y engaño, en los que las criptomonedas se utilizan tanto como cebo como medio de pago. Entre las formas más conocidas se incluyen plataformas de inversión falsas, phishing dirigido a monederos electrónicos, anuncios falsos que prometen rendimientos irrealmente altos, aplicaciones o extensiones de navegador maliciosas, robo de frases semilla y fraudes que se inician a través de redes sociales o aplicaciones de citas.

Una variante muy comentada es la llamada estafa del matadero de cerdos. En este esquema, se genera confianza durante un período prolongado, por ejemplo, a través de una plataforma de citas, tras lo cual se persuade a la víctima para que invierta en una plataforma controlada íntegramente por los estafadores. Las ganancias mostradas son ficticias y, cuando la víctima intenta retirar los fondos, esto resulta imposible o se le solicitan depósitos adicionales.

También ocurre que las víctimas pierden el acceso a su billetera a través de una aplicación o extensión de navegador maliciosa, o que, tras compartir una frase semilla, se les roba todo el saldo en cuestión de segundos. En muchos casos, las transacciones de blockchain no son fáciles de revertir, por lo que actuar con rapidez es fundamental.

En caso de sospecha de fraude, es recomendable contactar directamente con la plataforma de intercambio o el proveedor de servicios implicado, conservar los hashes de las transacciones, las direcciones de las carteras y la correspondencia, denunciar el caso a la policía y solicitar que se evalúe la posibilidad de emprender acciones civiles, como un embargo preventivo. Una denuncia penal tiene como objetivo principal la investigación y el enjuiciamiento, y no conlleva automáticamente una indemnización por los daños sufridos; por lo tanto, además de la vía penal, suele ser necesaria una estrategia civil.

Riesgos de responsabilidad penal para los intermediarios

No solo las víctimas, sino también quienes hayan enviado criptomonedas, pueden verse involucrados en una investigación penal. Esto se aplica, por ejemplo, a los intermediarios que pusieron a disposición su cuenta bancaria o monedero, o que realizaron transacciones sin conocer completamente los antecedentes. Para la evaluación penal, es importante determinar si alguien cooperó conscientemente en el plan o si, por el contrario, participó de buena fe.

Las circunstancias en las que se contactó a la persona, la compensación recibida, las acciones realizadas y las señales de alerta disponibles influyen en el caso. Se recomienda a cualquier persona identificada como sospechosa que busque asesoría legal de inmediato y que no haga ninguna declaración sustancial antes de haber analizado las posibles consecuencias.

Incautación y confiscación

Cuando se sospecha que las criptomonedas provienen de un delito, las carteras y cuentas en plataformas de negociación pueden ser incautadas conforme al Código de Procedimiento Penal neerlandés. Además, la Fiscalía puede iniciar procedimientos de confiscación para recuperar las ganancias obtenidas ilegalmente.

La valoración de las criptomonedas es un aspecto crucial en este sentido, ya que sus precios pueden fluctuar significativamente entre el momento de la incautación, el desarrollo del caso y la resolución final. En la práctica, las criptomonedas incautadas se convierten habitualmente a euros para simplificar su gestión y limitar el riesgo de fluctuación. Sin embargo, la jurisprudencia demuestra que dicha conversión no implica automáticamente que el sospechoso tenga derecho al valor de las criptomonedas en la fecha de la incautación.

En caso de una devolución posterior, el precio de venta real se toma como punto de partida, en lugar del precio anterior. Un sospechoso que crea que la apropiación indebida se produjo demasiado tarde o de forma negligente deberá declararlo y justificarlo específicamente, por ejemplo, demostrando que se podría haber evitado una disminución significativa y previsible del valor. El mero hecho de que la venta no se haya realizado de inmediato y que el precio haya bajado posteriormente no es suficiente para este propósito.

Un registro detallado es fundamental también en relación con la propia reclamación de confiscación. El tribunal debe estimar la ganancia basándose en pruebas lícitas y no puede, sin justificación, considerar como ganancias obtenidas ilegalmente los bienes legítimos, los gastos directamente atribuibles y las cantidades ya entregadas. Los recibos de compra, los extractos bancarios y un historial de transacciones coherente pueden ayudar a esclarecer la parte legítima de los bienes.

Esto cobra especial relevancia cuando se han mezclado activos legítimos y delictivos en la misma billetera o en la misma plataforma de intercambio. Según la jurisprudencia, dicha mezcla no conlleva automáticamente la confiscación de la totalidad del saldo, ni implica que solo pueda confiscarse la parte delictiva que sea fácilmente rastreable. En función de la información aportada, el tribunal deberá realizar una distribución verificable y, de ser posible, proporcional entre las partes legítimas y delictivas de los activos.

Carteras de hardware y frases semilla

La incautación de monederos de hardware y otros soportes físicos para claves de criptomonedas plantea interrogantes específicos. En el caso de una cuenta bancaria, generalmente se trata de una reclamación contra el banco, mientras que con las criptomonedas, el acceso a los activos puede depender directamente de una clave privada, un código PIN o una frase semilla. Esto conlleva sus propios riesgos en relación con la incautación y la custodia: un monedero de hardware, por ejemplo, puede estar protegido con un código PIN, tras lo cual el acceso se pierde definitivamente después de varios intentos fallidos, y la pérdida o el daño del dispositivo físico también pueden provocar una inaccesibilidad irreversible.

Cuando se incautan estos artículos, es necesario evaluar no solo si la base legal y el alcance de la incautación son correctos, sino también la forma técnica en que se preserva el acceso a la criptomoneda. Para la defensa, esto podría justificar la solicitud de supervisión experta al desbloquear la billetera, el registro de quién gestiona el código PIN o la frase semilla, y la solicitud de un protocolo controlado que permita realizar una copia forense o un inventario antes de tomar cualquier otra medida.

Análisis de evidencias y blockchain

Las pruebas en casos de criptomonedas difieren en aspectos importantes de las pruebas en casos penales tradicionales. El análisis de blockchain, la vinculación de direcciones de monederos con identidades a través de plataformas de intercambio y la investigación forense digital suelen desempeñar un papel fundamental. Las autoridades investigadoras utilizan software especializado para mapear patrones de transacciones, agrupando monederos que se presume pertenecen a la misma persona u organización. Estas técnicas pueden ser valiosas, pero no son infalibles: un monedero puede haber sido utilizado por varias personas, haber pertenecido anteriormente a otra persona, formar parte de un servicio que utiliza direcciones compartidas o seguir vinculado a datos antiguos tras una transferencia de acceso.

El mero hecho de que una billetera aparezca en una cadena de transacciones que finalmente derive en un delito no implica automáticamente que su titular estuviera al tanto de su origen delictivo. La jurisprudencia neerlandesa demuestra que el análisis de la cadena de bloques, cuando se complementa con datos adicionales como información de intercambio, direcciones IP, extractos bancarios o las propias declaraciones del sospechoso, puede constituir un conjunto de pruebas convincentes.

Por lo tanto, para la defensa es fundamental examinar críticamente el análisis subyacente paso a paso: cómo se estableció el vínculo entre la dirección y la billetera, cómo se estableció el vínculo entre la billetera y la cuenta, y cómo se estableció el vínculo entre la cuenta y el sospechoso específico, y si se tuvieron suficientemente en cuenta explicaciones alternativas. La forma en que se incautaron y examinaron los soportes de datos también puede ser objeto de argumentos de la defensa, y las pruebas obtenidas ilegalmente pueden, en ciertas circunstancias, dar lugar a la exclusión de pruebas.

La dimensión impositiva

Las criptomonedas y la tributación están estrechamente relacionadas. Quien no declare, o declare de forma incorrecta o incompleta, sus ingresos o activos procedentes de criptomonedas, puede enfrentarse a liquidaciones tributarias adicionales y a una sanción fiscal, e incluso, en casos más graves, a un proceso penal por fraude fiscal. La Administración Tributaria y Aduanera y el Ministerio Público utilizan cada vez más los datos proporcionados por las plataformas de intercambio de criptomonedas, incluso a través del intercambio internacional de datos, para comparar los activos reales con la información declarada en las declaraciones de impuestos.

Para empresarios y particulares, es recomendable no solo buscar asesoramiento fiscal sobre el tratamiento de ganancias y pérdidas, sino también tener en cuenta las posibles consecuencias penales de declaraciones de impuestos incorrectas. Una corrección voluntaria oportuna puede, en ciertos casos, limitar los riesgos, si bien las posibilidades de hacerlo se han visto restringidas legalmente en los últimos años, y una evaluación posterior no garantiza que se eviten las consecuencias penales.

Cooperación internacional y jurisdicción

Los casos de criptomonedas casi siempre tienen una dimensión internacional. Los servidores, las plataformas de intercambio, las carteras digitales y los sospechosos pueden estar ubicados en distintos países, mientras que las víctimas residen en otros. Esto plantea interrogantes sobre la jurisdicción, la competencia y la legalidad de las pruebas obtenidas en el extranjero. Las autoridades de investigación neerlandesas recurren a la asistencia jurídica internacional, las órdenes de investigación europeas y la cooperación a través de organismos como Europol y Eurojust , si bien la eficacia práctica de esta cooperación depende en parte de los países implicados y de la rapidez con que se protejan los datos.

Esta dimensión internacional también ofrece puntos de intervención para la defensa, por ejemplo, al examinar qué país tiene jurisdicción, qué autoridad recabó las pruebas y bajo qué procedimiento, y si la transferencia de datos fue lícita y cumple con los requisitos que los tribunales neerlandeses imponen a las pruebas extranjeras. La naturaleza transfronteriza de estos casos suele complejizar la evaluación, pero no elimina la necesidad de una revisión exhaustiva de las pruebas.

Qué hacer en caso de sospecha o investigación

Cualquier persona involucrada en una investigación criminal en la que las criptomonedas tengan un papel relevante debería buscar asesoramiento legal de un especialista en derecho penal lo antes posible. Esto aplica tanto a los sospechosos como a las víctimas de fraude con criptomonedas. Para un sospechoso, la asistencia legal temprana puede ayudar a determinar el origen de los activos, evaluar una incautación, preparar una declaración, defenderse de la confiscación, analizar las pruebas digitales y definir la estrategia adecuada para tratar con la policía y la Fiscalía.

En caso de registro o incautación, generalmente se recomienda no hacer ninguna declaración sustancial sin antes consultar con un abogado, ya que una declaración incompleta o poco meditada puede ser difícil de corregir posteriormente. También es importante reunir la documentación pertinente lo antes posible, como resúmenes de transacciones de plataformas de intercambio, extractos bancarios, recibos de compraventa, direcciones de monederos electrónicos, declaraciones de impuestos y correspondencia relativa a transacciones, préstamos, donaciones u otros activos.

Para las víctimas, la rapidez es igualmente importante. Cuanto antes se presente una denuncia y se protejan los datos, mayor será la probabilidad de que las transacciones puedan rastrearse y de que la bolsa o la autoridad investigadora puedan tomar medidas oportunas.

En conclusión

Las criptomonedas y el derecho penal se entrelazan cada vez más. La tecnología se desarrolla rápidamente, y la regulación, los métodos de investigación y la jurisprudencia siguen evolucionando. Lo que hoy se considera un área gris podría ser objeto de nuevas regulaciones o jurisprudencia establecida mañana.

Por lo tanto, se recomienda a inversores, emprendedores, plataformas e intermediarios que pongan en orden su situación legal con antelación. Un registro meticuloso, procedimientos internos claros y un asesoramiento legal y fiscal oportuno pueden limitar significativamente los riesgos. Quienes trabajan con criptomonedas deben considerar no solo la rentabilidad y la seguridad técnica, sino también las consecuencias penales, fiscales y civiles de las transacciones. Especialmente en el caso de las criptomonedas, el asesoramiento preventivo suele ser más eficaz que la solución de problemas a posteriori.

Preguntas frecuentes

¿Poseer criptomonedas constituye un delito?

Esta es una de las preguntas más frecuentes en el ámbito de las criptomonedas y el derecho penal: no, la mera posesión de criptomonedas no constituye un delito. Se convierte en un delito cuando su origen es ilícito, por ejemplo, en el blanqueo de capitales, o cuando la criptomoneda se utiliza para cometer fraude o engaño.

¿Cuándo se produce el blanqueo de dinero con criptomonedas?

El blanqueo de dinero puede producirse cuando alguien recibe, intercambia o reenvía criptomonedas sin poder explicar suficientemente su origen, a pesar de que existan indicios de una procedencia delictiva.

¿Puede la policía confiscar mi billetera de criptomonedas?

Sí. Cuando se sospecha que las criptomonedas provienen de un delito, se pueden confiscar las carteras y cuentas que se tengan en las plataformas de negociación.

¿Qué es una orden de confiscación?

Una orden de confiscación es una solicitud del Ministerio Público para recuperar las ganancias obtenidas ilegalmente, es decir, el beneficio derivado de un delito, de la persona condenada.

¿Es ilegal usar un mezclador o una criptomoneda que promueva la privacidad?

El mero hecho de utilizar un mezclador o una criptomoneda centrada en la privacidad no es automáticamente ilegal, pero puede suscitar preguntas adicionales por parte de las autoridades investigadoras sobre el origen y el destino de los activos.

¿Qué debo hacer si se sospecha que estoy involucrado en fraude con criptomonedas o lavado de dinero?

Busque la ayuda de un abogado defensor penal rápidamente y no haga ninguna declaración sustancial antes de discutir las posibles consecuencias con un abogado.

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